Surgimiento y evolución de las escenas Rock, Punk
y Metal en Tailandia

Inception and evolution of Rock, Punk
and Metal scenes in Thailand

Pablo Henri Ramírez Didou[1]

Resumen: Este artículo  en un primer  lugar explora  la aparición y evolución  del rock  en Tailandia como  subcultura musical  de la juventud tailandesa desde  los años  80 hasta  la fecha.  Se verá  cómo  a partir  del surgimiento de una  escena  de rock  metal,  el underground musical  en Bangkok se diversificó en una multitud de géneros  musicales como  el Punk,  el Hardcore o el rock independiente. La segunda parte toma en cuenta  tres factores  que son cruciales para explicar  el proceso  de sensibilización e ingreso  a la subcultura del rock en Bangkok: la exposición a los medios  de comunicación, la introducción musical  vía los amigos o la familia,  y los contactos hechos  durante  los estudios universitarios.

Palabras clave: juventud, rock, Tailandia.

Abstract: The article explores the inception and evolution of rock music in Thailand as a musical  subculture for the Thai youth from the 1980s to this  date.  It will  present  how  from  the  creation of a Metal  scene, underground rock  music  in Bangkok diversified itself  in a myriad  of music  genres  such as Punk,  Hardcore or Indie  Rock.  The second  part of this article  will explore  three  factors  that are of high importance in the sensitization process  leading  to entering the rock’n’roll subculture in Bangkok: The influence of the media, being introduced to the music by peers and family,  and Universities as a platform to create a network of contacts with fellow  musicians.

Keywords: Youth,  Rock, Thailand.

La historia  de la música  rock  underground en Tailandia es rica  desde la década  de  los  80  a la actualidad. Las  primeras bandas  que  emergieron después  de la explosión comercial del puea chiwit —música folk tradicional, liderada por Carabao[2]— fueron de Trash Metal: Dezember, Macaroni  y  Surrender  of  Divinity,  mismas   que  transformaron  la música  comercial tailandesa con sonidos  y estilos  extremadamente distorsionados, lo que reveló  las demandas siempre  cambiantes en Bangkok por  maneras alternativas de  vida  y  por  géneros   musicales acordes  con éstas.

Las bandas  de Heavy  Metal  abrieron camino  a grupos  que propusieron una  música  más  ruidosa, misma  que  fue  incorporada al circuito  tailandés de música  pirata,  mediante casetes,  y contribuyó a difundir un nuevo tipo de música que tomaba en cuenta las experiencias de la gente  que  vivía  en Bangkok. Este  artículo  explora  la historia  y la evolución del  rock  underground en  esta  ciudad,  desde  que  surgió a finales de los 80 hasta la fecha, y analiza quiénes  participan de esa subcultura musical  y cómo se inician  en ella.

La investigación que se presenta es una reconstrucción histórica basada en entrevistas personales con 23 miembros importantes y activos en la subcultura del rock en Bangkok, así como  mediante charlas  con otros  miembros de las diferentes escenas  musicales. Los entrevistados fueron seleccionados al cumplir con la siguiente lista de criterios: llevan más de 5 años como  miembros activos  en la escena  musical  local; han presentado uno  o  más  CD  con  sus  respectivos proyectos musicales de manera  independiente; y son dueños  o trabajan directamente en pequeñas empresas que se dedican  a la promoción y desarrollo del rock underground en  Bangkok. Las  entrevistas fueron  llevadas   a cabo  en inglés y tailandés durante  el año 2014.

El surgimiento del rock underground tailandés

Un  nuevo  contexto en  la  sociedad se  dio  por  los  cambios surgidos
en  los  valores  sociales  y musicales de  los  años  80.  Una  clase  media emergente creó  una  infraestructura propia  para  diseminar sus gustos y su  ideología. Espectáculos de  rock  en  vivo  empezaron a darse  en clubes  como el Rock Pub o el Immortal Bar, donde  se presentaron conciertos utilizando equipos  técnicos y musicales de  mejor  calidad que los que habían  utilizado en su tiempo  los grupos  de puea  chiwit, ofreciendo  presentaciones  en  campus   universitarios  y  pueblos   con básicos  instrumentos acústicos. Como  escribió  Kasian  Tejapira en su ensayo  “The Postmodernization of Thainess”  (2001:  153):  “Thainess becomes unanchored, uprooted, liberated or freed from the regime  of reference to national or ethnic  Thai commodities with  the liberation of national identity  as signifier  from  the  control  of specific  national or  ethnic  commodity referents”. En  otras  palabras, muchos jóvenes hoy  conocen poco  de la música  tradicional tailandesa, pero  conocen mucho  sobre las estructuras de las canciones de rock y su estética, que se ha vuelto  ahora global  y local, dado que las perciben como algo directamente relacionado con  ellos.  Sin  embargo, aunque  adoptados por  una  minoría, estas  formas  y sonidos  no están  siempre  aceptados por el colectivo social dominante debido  a su novedad y su alejamiento de los valores  convencionales.

Basándonos en las teorías de Thomson (1966)  y Frykman y Lofgren (1987),  quienes  exponen que  las clases  sociales  crean  cultura,  es más fácil analizar  a la clase media  tailandesa. En efecto,  si nos enfocamos a la sociedad tailandesa, al tener dinero,  educación y acceso  a las últimas tecnologías, la clase media  ha logrado  crear su propio  estilo de vida de una manera  muy  específica e imposible de emular  por parte  de otras clases: diseminando su ideología a través de los medios de comunicación. Según  Ockey  (2004),  es la clase  media  la que  se encarga  de escribir y editar  periodicos y revistas, la  que  crea  campañas publicitarias, la que crea y programa la televisión y radio,  y la que enseña  a su propia juventud en las universidades. Al tener este control  académico y mediático, la clase media tailandesa se construye a sí misma  de manera “académica, ideológica y cultural” (Ockey, 2004:  153)  y logra  crear una cultura  dominante que impone  al resto de la sociedad.

Es en este caso que es de singular interés  estudiar la subcultura del rock en Tailandia. Al ser parte de un movimiento cultural  desarrollado en su mayoría por jóvenes  universitarios, la música  rock  en Tailandia permite  a una pequeña parte de la clase media el expresarse libremente y oponerse a la cultura  dominante impuesta por los medios  de comunicación. Es necesario estudiar estas  tribus  musicales porque  se desarrollan en el seno  de uno  de los bastiones ideológicos de la clase media  tailandesa: sus  universidades. Ahí  donde  las futuras  élites  son formadas es donde gran parte de los jóvenes que acaban por involucrarse en la música  rock aprenden a tocar, forman  bandas  y se rebelan  contra la ideología de su propia  clase.  Para  poder  entender esto,  es también necesario examinar los orígenes y las fuentes  de la cultura  popular  así como  lo que lleva a los jóvenes  a involucrarse en este tipo de música  y en la subcultura que ésta conlleva.

Lo anterior nos  ayuda  a develar  los conflictos dialécticos internos en la sociedad tailandesa, en particular con una generación de jóvenes que no siempre  se siente escuchada. Como lo mostramos más adelante, muchos músicos de rock’n’roll provienen de la clase  media  y fueron influenciados por los grupos  de Heavy Metal,  populares a finales de los 80, y por las primeras bandas  de rock  Indie  —independiente—, que aparecieron a principios de los 90. Pese  a ser musicalmente distintos, ambos géneros  de rock’n’roll estuvieron articulados con los procesos identitarios de los jóvenes  tailandeses que se reconocieron en ellos. Los principales grupos locales que salieron  al escenario público  en Bangkok encontraron a su vez su inspiración inicial  en la escucha  durante  años de los casetes  piratas  de grupos  extranjeros.

La estabilidad política  y la prosperidad económica durante  los 90 llevaron a lo que Apanich (2002)  calificó  como  una era de “canciones para la música”. Nuevas  bandas  difundieron nuevos  sonidos, con una
promoción comercial mínima y preocupaciones introspectivas alejadas de los compromisos políticos. A mediados de los 90, surgieron las primeras bandas  independientes, por ejemplo Modern Dog and Krub, cuya actuación, durante  una primera etapa,  anunciaba lo que vendría después. Introdujeron los términos “indie”  —independiente— y “underground” en el escenario musical  tailandés, y propusieron estilos  y expresiones distintas a los acostumbrados (Apanich, 2002),  e incluso diferentes a los del género  pop lukkrung.[3]

En el 2000, el ethos musical  del rock underground devino  completamente en DiY  —Do-it-yourself—: los artistas  crearon  su propia música,  escribieron sus propias  letras, produjeron y promocionaron su obra  y, recurriendo a las nuevas  tecnologías como  Internet, la comercializaron en  medios  sociales  como  MySpace, Facebook o YouTube. La música  de rock Metal  nació  como  una reacción al pop que invadía incesantemente los medios  de comunicación. Sin  embargo, el Metal era una  respuesta vacía  comparado al movimiento anti-bélico y prodemocracia surgido  en los años 60. El Metal era más bien una respuesta ruidosa  y estética  a la música  pop y sus estereotipos. Aunque se diluyó a principios de los 90, la semilla  había  sido plantada entre  una nueva generación de músicos y compositores, cada  uno  eligiendo su propio camino, según  la evolución social  y del desarrollo del contexto (Apanich, 2002).  El rock Metal implicaba técnica  y timing.  Se requería que las bandas  tocaran  cada  vez más  rápido  mientras utilizaban armonías complicadas y solos instrumentales infinitos  en canciones de duración creciente. Sin embargo, las nuevas  generaciones querían  oír nuevas  expresiones musicales que correspondieran a las emociones y opiniones que  suscitaban sus contextos. El rock  independiente les proporcionó esa oportunidad.

Los distintos estilos  y géneros  musicales en Bangkok abarcan  un espectro variado  de actitudes culturales y perspectivas. Las nuevas  generaciones de músicos están  refiriéndose a influencias musicales más heterogéneas que sus antecesores, lo que explica  por qué,  hoy en día, la escena  musical  moderna es tan variada  en sus sonidos  y ofertas.  La idea de que la música  debe ser “cruda”  y no refinada, pero con corazón y ciertas  actitudes, dio paso a bandas  emergentes con nuevas  letras.  El arte de la creación musical  se consolidó e incluyó  incluso  a apasionados con limitadas habilidades musicales. El hecho  de que los costos  de los equipos  musicales y la tecnología se abarataron produjo que darse a conocer  deviniera más fácil, gracias  a la utilización de los nuevos  medios de comunicación y la Internet. Experimentar con sonidos  innovadores se hizo  posible  mediante viajes  al extranjero y surfeando en Internet. La actitud  del Do-it-Yourself ha proliferado en la juventud tailandesa. Confiados en  que  hacían  una  música  genuina, los  partidarios de  la estética  DiY consolidaron sus capacidades organizacionales al margen de las infraestructuras dominantes establecidas por los medios  de comunicación de masas.  Organizaron espectáculos, publicaron gacetas  y periódicos, crearon  marcas  disqueras e incluso  tuvieron sus emisiones de radio.  El siguiente apartado estará en consecuencia dedicado a analizar como el rock’n’roll y los múltiples escenarios donde  se produce se fueron  desarrollando a partir de los 80.

Metal

Las bandas  de Trash  Metal  lideraron la subcultura de la música  rock
que surgió en Bangkok después  del movimiento del pleng puea chiwit[4], durante  la segunda parte  de los 80.  Se caracterizaron por  un sonido profundamente distorsionado, con letras difícilmente comprensibles y largos y estridentes solos de guitarra. Su música  era muy distinta  de los estilos tradicionales de música  popular  tailandesa y pop difundidos por los medios.

La  primera ola  de  las  bandas  de  Metal,  que  utilizaban guitarras, bajos  y baterías, inició  espectáculos que  eran  más  ruidosos, agresivos y acelerados que  los  que  habían  sido  producidos antes  en  Bangkok. Manejó   una  moda  e  imaginario dark  que  aludían   directamente al dolor  y la muerte,  mediante la utilización de representaciones gráficas en los diseños  de portada  de sus discos  y la vestimenta de los músicos y de sus fans. La juventud tailandesa se reveló  hambrienta de este tipo de música,  misma  que colmó  sus necesidades musicales mediante los casetes  piratas  y el mercado de CD que estaba  en rápida  expansión a finales de los 80 en Bangkok. Igual que la música,  cambió  la moda.  El estilo  puea  chiwit  suponía vestir  vaqueros y camisetas. Los  metaleros promovieron una vestimenta más extravagante, con el pelo largo, botas con  puntas  de  acero  y chaquetas de  cuero.  Vestirse fue  considerado como  un pronunciamiento contra  la sociedad de masas  y una manera de identificarse con semejantes. En palabras de Myers-Moro, “no sólo las palabras pero también las texturas, los instrumentos, los contextos de los conciertos, son rasgos  que cobran  significado mediante las experiencias sociales” (1986:  93).  La  moda  no  fue  solamente parte de la experiencia sub-cultural cotidiana sino  que  permitió demostrar por  qué  el  movimiento puea  chiwit  había  dejado   de  ser  llamativo para  las  poblaciones que  convocó en  un  principio, una  vez  que  fue diluido  en  una  aceptación social  basada  en  su  mercantilización por los  medios   masivos de  comunicación. En  ese  contexto, el  Metal  y sus representaciones actuaron como  un revulsivo en la subcultura del rock’n’roll y propusieron un nuevo  comienzo a la juventud tailandesa que estaba  en busca de su propia  identidad moderna.

Era  la  época  en  la  que  el  desarrollo de  Bangkok era  incesante. La moneda nacional, el baht, estaba  firmemente amarrado al dólar estadounidense, los  créditos y  las  transacciones monetarias se realizaban con tasas jamás  vistas  antes.  Esos fenómenos llevaron a una modernización de las infraestructuras urbanas, un desarrollo sostenido de los negocios y la expansión de condominios y plazas comerciales que formarían la línea de los rascacielos de Bangkok. El Producto Nacional Bruto   aumentó  muy   rápidamente.  Durante  casi   dos   décadas,  la economía creció 7.8% anual, mientras el ingreso per cápita se elevaba de 2,100 baht en 1961 a 68,000 en 1995. Esa etapa de crecimiento explicó la consolidación de la clase media  y, junto  con ello, la creación de un mercado de consumo de masas.  Esta nueva  infraestructura económica y  mediática saturó   el  mercado musical   local  con  sus  productos y artistas,  dejando de lado  a la juventud en busca  de nuevas  fuentes  de expresión cultural. Las bandas  de Heavy  Metal prepararon el camino  a una música  más fuerte  y distorsionada orientada al ruido,  y encontró canales  de distribución en el mercado de los productos piratas,  muy en  boga  en  ese  momento. Los  casetes  no  sólo  “ hicieron la  música accesible a los tailandeses en una forma  totalmente nueva  y reflejaron claramente cambios en los valores  musicales y sociales” (Wong,  1995:43), sino que también generaron nuevas  experiencias comprensivas de la música  entre los habitantes de Bangkok.

Estos  cambios socioculturales en la clase  media  fueron  difundidos por la juventud que creó nuevas  infraestructuras de producción, reproducción y distribución que diseminaron sus gustos  e ideología, principalmente el hecho  de que se querían  disociar  de los medios  masivos y del estatus  quo. Para los jóvenes, la música  era una manera  de expresar al mismo  tiempo  sus ideas  sobre  modernidad, política  y vida cotidiana  en  Bangkok. Las  historias de  la vida  pueblerina o los  problemas de amor  eran insignificantes para ellos y estaban  desconectados de sus experiencias existenciales diarias.  Les interesaba más oír sobre  los problemas  cotidianos de vivir  en el caos  de una  ciudad  como  Bangkok, del tráfico interminable, la basura  en las calles,  de la corrupción de políticos y de la policía  o simplemente sobre  la vida universitaria y las dificultades de abrirse  un camino  en la vida profesional.

Los espectáculos en vivo de rock’n’roll se volvieron más comunes y empezaron a abrirse  clubes  dedicados a esa subcultura. Lugares  tales como  Rock Pub, Metal  Zone,  y el Immortal Bar, se volvieron populares y atrajeron cada vez más público  local  a sus eventos. Estos  lugares instalaron sistemas costosos de sonido,  con grandes  amplificadores, micrófonos y luces.  Los músicos de Metal  tenían  guitarras elaboradas a propósito y muchos utilizaban efectos  con pedales  que eran caros de comprar. En comparación, los músicos de puea  chiwit  eran pobres  en recursos acústicos. La subcultura del Metal,  incluida en la subcultura del rock’n’roll, representó una forma  de alejarse  de la música  tradicional tailandesa, pero el contexto histórico en el que emergió le dio credibilidad y le aseguró  una afiliación con la cultura  tailandesa. El Metal se volvió relevante para la clase media porque  era asociado a la par al ser moderno y al ser tailandés a finales de los 80, permitiendo a los jóvenes demarcarse de sus padres  sin romper  con su linaje.

Hoy,  muchas  bandas  conocen más de la historia  del rock local que acerca  de la música  clásica  tradicional tailandesa. Aunque son  conscientes  de la naturaleza global  del rock’n’roll, re-interpretan sus contenidos  y letras  vinculándolos a su situación particular. No obstante el rock no ha sido adoptado masivamente por la sociedad tailandesa debido a su novedad y a su distancia en relación con los cánones sociales imperantes; lo que sigue  es una breve  historia  de esta subcultura y de los espacios donde  se desplegó a partir de los 90.

La consolidación de la subcultura del rock’n’roll

Como  señalamos anteriormente, la primera ola de Trash  Metal  derivó de una reacción de la juventud de clase  media  contra  la música  pop, masivamente difundida por  los  medios  de  comunicación. Esto  creó un  nuevo  entorno que  permitió aglutinar una  comunidad deseosa de pensar  y vivir fuera de los límites  impuestos por los medios  de comunicación de masas.

Conforme se produjo la absorción gradual  del Metal  por la cultura hegemónica y sus medios  de comunicación, mediante campañas de marketing y la realización de eventos  musicales donde  participaron bandas  como  Lam  Morrison y Hi-Rock, el Heavy  Metal  y su cultura se volvieron parte de la cultura  de masas.  Una vez más, canciones edulcoradas y power  ballads  empezaron a llenar las ondas  radiofónicas, y el escenario musical  que había  sido un choque  cultural  en Bangkok se estancó, perdiendo relevancia.

El Metal  fue víctima  de su éxito  comercial. Sin embargo, muchos jóvenes  urbanos tailandeses no se desanimaron y continuaron la búsqueda de estilos  musicales distintos. La juventud suele  buscar  su propia  identidad mientras llega a la edad  adulta.  En el caso tailandés, la música  constituyó un referente significativo para  quienes  la consideraron  como  un soporte  para realizarse y relacionarse con los demás. Habiendo crecido  en una mezcla  que capitalizó el pop y la cultura dominante, la clase media tailandesa utilizó  la infraestructura existente para instalar  distintos escenarios para el rock’n’roll, expresando así sus aspiraciones culturales y conflictos dialécticos. Esa recién creada cultura del  rock’n’roll le proporcionó un  circuito  aparte  de  las  instituciones tradicionales y de los valores familiares en el que podían experimentar y crear su propio  estilo e identidad. Gracias  al espíritu  del Do-It-Yourself los jóvenes  tailandeses tuvieron la oportunidad de crear y distribuir su propia música sin tener que pasar por las infraestructuras de aprobación y  censura   del  gobierno. Al  desarrollarse de  manera  underground, el rock en Bangkok reflejaba  el estilo e identidad de aquellos jóvenes  que no aceptaban lo que los medios  de comunicación describían como  la imagen  perfecta del tailandés de clase  media:  alguien  joven,  dedicado a su familia,  al budismo y a la nación,  que  desarrolla su carrera  con el único  fin de acumular dinero  para poder  estar siempre  a la moda  e invertir  en nuevos  negocios y desarrollar el negocio  familiar.

Los monopolios en la industria cultural  llevaron a privilegiar expresiones culturales no-provocativas y comercializables, sustitutivas o complementarias a las formulas del pop instaladas y perfeccionadas durante  los 80 y los 90. Marginalizaron a los músicos que no querían plegarse a esos procedimientos impuestos por las industrias culturales. Gary  Boyle,  periodista y cineasta independiente, me explicó  que una vez que un grupo  independiente había  firmado  un contrato con una disquera comercial, se sumía en un proceso  en el que la disquera definía el tipo de público  al que podían  gustar  y les enviaba  durante  unos dos años a tocar en plazas comerciales y eventos  patrocinados por la propia disquera. Si uno quería  tener  éxito  comercial como  músico, debía  de atenerse a ese esquema: la industria musical  en Tailandia estaba  bien organizada para  “lavar  el cerebro  de productores, artistas  y músicos, para  que   crean  que  ser  bonitos  y no  originales eran  las  únicas  vías para ser exitosos”(Gary Boyle,  entrevista, 1ero de junio de 2014).   Sin embargo, ese  bloqueo a expresiones musicales creativas no  detuvo  a los jóvenes  de clase  media  interesados en la subcultura del rock’n’roll, sino que los orilló  a adoptar  el modelo  del Do-it-Yourself (DiY)  en la comunidad musical.

DiY   es  un  término  acuñado  en  los  70  en  Gran   Bretaña   por el movimiento Punk.  En ese entonces, el movimiento Punk era abiertamente anti-establishment y glorificaba el individualismo y el nihilismo. Aborrecía la cultura-basura del Pop, el consumismo y empujaba a sus  adherentes a crear  sus  propios  bienes  y cultura.  En Tailandia, el referente de  la cultura  basura  es  el Pop.  Hay  una  lista infinita  de éxitos que atiborraron los medios  de comunicación con canciones intrascendentes y superficiales. No obstante, en 1994,  la música contemporánea en Bangkok y Tailandia conoció una revolución que emergió de las cenizas  del Metal,  la del rock Indie o independiente (Apanich, 2002).  Impulsado por bandas  como  Krub  y Modern Dog, ese  género   musical   exploró   nuevos   sonidos   y  efectos   visuales, que tuvieron gran impacto en la audiencia.

“Descubrimos que podíamos hacer algo diferente, ellos —Krub and Modern Dog— influyeron tanto en muchos de nosotros que parecía que todos mis amigos de la Universidad estuvieran tocando en una banda”, señaló Pok, de la banda Stylish Nonsense (Wannarit ‘Pok’ Pongprayoon, entrevista 2 de marzo de 2014).

Foto 1: Wannarit ‘Pok’ Pongprayoon, tocando con Plastic Section en Harmonica.

Krub  y Modern Dog  propusieron un  nuevo  sonido  a sus  escuchas, dejaron  atrás las distorsiones y las técnicas de juego rápido  del Metal  y ensayaron un sonido más influenciado por las bandas  de Britpop  —genero  de rock-pop inglés  surgido  en el principio de los 90—.  El darse cuenta de que uno es capaz de “hacer algo diferente” por sí mismo  es el punto focal del DiY. El Punk y su mentalidad individualizada de hacer las cosas  por mano  propia  ingresó  a Tailandia vía la cultura  del DiY. Nuevas  bandas  fueron  creadas  y, con ellas,  nuevas  disqueras independientes  que las representaron.

La  música  del  Metal  en  los  80  giraba  en  torno  a la  rapidez  del tempo  y a la técnica  en progresiones intrincadas de acordes, mientras se  gritaban liricas  rápidas   en  el  micrófono. El  rock  independiente estaba  más interesado en explorar nuevas  expresiones musicales vinculadas con las emociones y opiniones que generaba el entorno. Músicalmente hablando, “las nuevas  generaciones estaban  hartas  y aburridas con el Metal.  La primera oleada  de músicos independientes de los 90 se inspiró  mucho  del Britpop. La segunda oleada,  la de los años  2000,  se  fue  por  un  camino   mucho   más  oscuro”, manifestó Dino,  de la banda  Degaruda (Dino  Tarasin, entrevista 5 de abril  de 2014).  Una vez que las disqueras más importantes se dieron  cuenta  del impacto de la música  independiente sobre  la juventud tailandesa, y el mercado que significaba, empezaron a firmar contratos con bandas  y a comercializarlas, volviendo a saturar con ellas los medios. Sin embargo, el espíritu  DiY seguía  anclado  entre los jóvenes  locales  y, una vez más, la subcultura del rock’n’roll conservó su estatuto underground, aunque explotó  en una miríada  de estilos  musicales y escenarios.

Punk, Hardcore y el renacimiento del metal

Punk
A finales de los 90 y principios de la siguiente década,  la escena independiente en Bangkok había sido casi absorbida por la maquinaria dominante de los medios de comunicación; no obstante, fueron abiertos nuevos  espacios musicales para contrarrestar esa hegemonía cultural  y musical. Siguiendo el movimiento DiY,  la música  Punk  apareció en Tailandia en 1997 en Chiang  Mai y en Hat Yai. En esa primera ciudad, surgió  incluso  unos años antes de que se moviera a Bangkok en el año
2000 en busca de una mayor  audiencia.

Chaos  City  era el epicentro de la actividad Punk  en Chiang  Mai. Era una suerte  de casa, ocupada ilegalmente, ubicada  en Moonmuang Road Soi 9, en donde la gente vivía en los pisos superiores, organizaban conciertos y tenían un bar abajo. “Era como un circo, tenían columpios y trampolines, un circo alcoholizado en el que la gente siempre  acababa herida al querer utilizar los columpios cuando habían bebido demasiado” (Marc  Savlov,  entrevista 1ero de abril de 2014).  Chaos  City había sido abierto  y estaba  administrado por  Sophie,  una  joven  estadounidense que se había involucrado con el movimiento punk americano desde su juventud temprana, y su novio tailandés Kae.

Según  Marc  Savlov,  periodista estadounidense del Austin  Chronicle que  investiga a los  Punks  en Tailandia, en  un  principio, ese  lugar  y sus participantes fueron  “muy influenciados por The Casualties —una banda  Punk  de Estados  Unidos— y ambos  se inspiraron en ellos  en la forma  de vestir  y actuar”  (Marc  Savlov,  entrevista 1ero  de abril  de
2014). Pero, al contrario de lo que ocurría en los movimientos del Punk en el occidente, el movimiento Punk  tailandés nunca  fue abiertamente anti-establishment ni asumió  compromisos políticos claros.  Una vez que el movimiento devino  demasiado fuerte  para quedarse en Chiang Mai, las bandas  Punk migraron a Bangkok buscando acceder  a nuevos espacios para tocar. Sin embargo, conflictos internos entre distintas facciones  llevaron a que se escindieran. Se separaron los Punks  Mohawk, caracterizados por sus crestas  multicolores, que pasaban la mayor  parte de su tiempo cerca del mercado de pulgas de fines de semana  en Chatuchak, también los Punks Hardcore que se habían  instalado en distintos bares en la ciudad,  incluyendo áreas como las de Town in Town o cerca del Monumento a la Victoria —Victory Monument.

Foto 2. Mohawk Punk durante  un concierto en el Rusty Bar, en Town  in Town,  Bangkok.

Punk Hardcore y Straightedge Hardcore
Una  vez  en  Bangkok, y  después   de  la  separación de  las  distintas corrientes, los jóvenes  tailandeses que preferían la música  Hardcore empezaron a  frecuentar lugares   como  el  Inmortal Bar  cuando   éste todavía  estaba  ubicado en Khaosan Road.  Los fanáticos de este estilo musical  se llamaban THHC, Tailandia Hardcore, y eran  célebres  por su ingesta de grandes  cantidades de alcohol durante  los conciertos locos que escenificaban. Como lo explicó Gap, el propietario de Holding On Records, el Hardcore surgió cuando  un joven estadounidense, llamado Christopher Luppi,  llegó  a Tailandia. Luppi  estaba  viajando por Asia del Sudeste  y traía casetes y CD de bandas Hardcore de Estados  Unidos como Madball y Agnostic Front.  En esa época,  Immortal Bar permitía a la gente  tocar  la música  que  llevaban en sus  viajes  y fue  así como el Hardcore ingresó  a la escena  musical. Después de una  temporada, Christopher continuó su  viaje  pero  dejó  copia  de  su  música   a  los jóvenes  tailandeses con  quienes  había  convivido durante  su viaje  por Bangkok. Christopher regresó  a Tailandia después  de algunos  meses y decidió  establecerse en la ciudad  por un tiempo  indefinido. Fundó la  disquera Elephant Eyes  Records que  introdujo y  distribuyó CD de bandas  extranjeras de Hardcore en Tailandia. Con  la ayuda  de un estudiante universitario llamado Yos, Christopher empezó  a organizar conciertos y contratar bandas  extranjeras para que tocaran  en Bangkok (Nutpongtorn ‘Gap’ Sittiboon, entrevista 22 de mayo de 2014). Paulatinamente, ambos  crearon  su propio  ámbito  Punk  Hardcore en la ciudad.  Cuando Chris dejó el país, la marca desapareció a la par que luchas  internas aparecían entre diversas  corrientes.

“Expulsados”  del  Immortal  Bar,   una   parte   del  grupo   original del THHC  estableció contactos con mochileros que se adherían al movimiento Straightedge, nacido  en los 80 en Washington DC bajo el impulso de la banda Minor Threat. Este movimiento condenaba el uso de drogas,  de alcohol  y la actividad sexual  como  formas  de recreación, argumentando que inhibían las posibilidades de rebeldía contra  el establishment. Esas perspectivas contrastaban fuertemente con la fama del THHC, que congregaba bebedores empedernidos, sexualmente desenfrenados,  así   ambas   corrientes  se   separaron.  Surgieron  los SXT  o Grupo  Straightedge Tailandés, y el HDB  o equipo  Hardcore Drinking Bangkok, el cual en 2014 cambió  su nombre por el de Fraternidad Hardcore Drinking —Hardcore Drinking Brotherhood, por  sus  siglas  en inglés—. Pese  a sus  divergencias sobre  el consumo de drogas  y alcohol, ambas  corrientes cooperan y co-existen, porque la escena  Punk  es demasiado reducida para  partirse  en dos.  Como  lo señaló  Gap,  ambos  grupos  “tienen  distintas opiniones sobre  alcohol, drogas  y sexo pero escuchamos la misma  música” (Nutpongtorn ‘Gap’ Sittiboon, entrevista 22  de  mayo  de  2014).  La  escena  Hardcore, de hecho,   pese  a  sus  disensiones internas, está  bien  organizada: tiene su  propia  marca  de  discos,  que  produce artistas  locales  y distribuye CD  de extranjeros, organizan conciertos y los músicos locales  tienen conexiones internacionales con sus pares de otros países de Asia, donde van  eventualmente  a  promocionarse.  El  Immortal  Bar  cambió   de ubicación debido  al encarecimiento de las rentas en el barrio de la calle Khaosan, que ha devenido en un lugar de concentración internacional de mochileros y se ha reinstalado cerca del Victory  Monument, donde mantiene sus actividades, siendo uno de los epicentros de la música  del metal en Bangkok.

Foto 3: El periodista Marc Savlov (izquierda); Víctor, de la banda Hardcore The State of Society (TSOS, centro), con la banda de Oi! Punk The Botox, en el restaurante Fatty’s después de un concierto [foto proporcionada por Dave Crimaldi].

El renacimiento del Metal
Como vimos más arriba, los 80 fueron la década del Metal Trash en Tailandia. El  impacto que  tuvo  a  escala  local  fue  enorme, no  sólo influyó en la constitución y expansión de una subcultura del rock’n’roll como un todo, sino que además  permitió a otras corrientes de la escena del Metal  desarrollarse: como  el Death  Metal  y el Doom  Metal.  Pero fue hasta la segunda mitad de los 90 y principios del año 2000 cuando una segunda ola de Metal  se abatió  sobre  Bangkok, bajo la influencia de la banda  Plahn,  que  logró  ser un referente en el escenario local  y realizó  giras en toda Asia del Sureste. Su cantante principal, Fah, es el propietario del Immortal Bar, y explicó  así la importancia del Metal en la subcultura del rock’n’roll en Bangkok:

El Metal fue una revelación para muchos de nosotros. Nunca habíamos oído algo así y una vez que lo hicimos, no podíamos más que burlarnos de la música que oíamos en la radio. Era vacía, aburrida y repetitiva. Después de que las primeras bandas se hicieran famosas en los 80, descubrimos que la escena había evolucionado rápidamente y estaba dominada por bandas como Metallica, Pantera y Slayer. Yo quería tocar y oírme como ellos: lo que se hacía en los 80 aparecía de repente muy lento (Fah, entrevista 10 de abril de 2014).

Después del éxito de su banda  Plahn,  Fah abrió el Immortal Bar en el año 2000 como un lugar donde  los amantes del Metal y del rock’n’roll podían reunirse para escuchar música,  platicar  y beber cervezas heladas. Fah  utilizó  su  influencia en  ese  ambiente para  organizar conciertos con  regularidad; el Immortal Bar  se transformó rápidamente en una parada  obligada para quienes  se interesaban en la música  rock’n’roll independiente. Su ubicación estratégica en la calle  Khaosan permitió a los jóvenes  tailandeses encontrarse con mochileros extranjeros y oír la música  de sus países.  Asi, los escandinavos trajeron Death  y Doom Metal a los tailandeses, que adoptaron con delicias  esos sonidos  todavía más distorsionados que los que solían  oír. La banda  Plahn  se deshizo, pero  Fah  formó  otra  que  llegó  a ser  todavía  más  exitosa,  Carnivora. Después de  tantos  años  de  tocar  Metal,  Fah  explicó  que  para  él,  la música  es una  forma  de conjuntar a la gente.  Para  lograrlo, decidió cantar  en inglés en lugar de hacerlo  en tailandés:

Cuando empezamos, evidentemente, cantamos covers en inglés, pero cuando escribimos nuestras propias canciones, muchas bandas deciden cantar en tailandés. Para mí, el tailandés no puede realmente ser utilizado para expresarme, entonces, el inglés era la única opción viable. Si canto en tailandés, nadie fuera del país va a poder entender mi música, y quiero que mi música sea universal. Originalmente, el metal llegó de América a Tailandia pero ahora se está generando aquí también, y podemos dialogar desde aquí con América si cantamos en inglés (Fah, entrevista, 10 de abril de 2014).

El éxito del Metal en general  en Bangkok, y de Carnivora en particular, indican  que  ahora  la subcultura del  rock’n’roll y la escena  del  Metal han  evolucionado y se han  adaptado a las  necesidades musicales de la juventud tailandesa. Aunque las  escenas  musicales vinculadas con las subculturas empezaron a ser absorbidas por  los medios, debido  a su comercialización potencial, las subculturas lograron re-inventarse y desarrollar nuevos  ámbitos y sonidos.

Foto 4. Carnivora en concierto en el Immortal Bar, Bangkok.

Todavía nos falta explorar quiénes  integran esa juventud tailandesa, misma  que participa en la música  rock  underground en Bangkok, un tópico  al que dedicaremos el resto de este artículo.

2.a Parte

Descubriendo y volviéndose parte del ámbito del rock underground en Bangkok

La siguiente sección  detalla  los primeros contactos con  la subcultura del rock’n’roll en sentido  amplio  antes  de participar directamente en esa escena.  Las experiencias revelan  prácticas de ensayo  y error que van conformando los gustos  musicales y referencias de los futuros  participantes de la escena. Es importante cuidarse de denigrar la participación temprana so pretexto de trivialidad o inautenticidad.

Tres  factores  son  cruciales para  explicar  el proceso  de  sensibilización e ingreso  a la subcultura del rock en Bangkok: la exposición a los medios  de comunicación, la introducción vía los pares  o la familia,  y la universidad. La mayoría de los informantes recuerda que su acercamiento  al rock’n’roll se produjo a finales  de la adolescencia, principalmente  cuando  estaban  estudiando en la universidad. Eso es un rasgo original  en relación con  lo que  muestran otros  estudios que  indican que el interés por otras subculturas musicales se produjo a principios de la adolescencia (Andes,  1998;  Leblanc, 1999).  No obstante, los entrevistados habían  tenido  anteriormente contactos con la música  siendo niños,  aun cuando  esa música  nada  tuviese  que ver con el rock’n’roll. Como  en otras  muchas  partes  del mundo, las familias  de clase  media en Tailandia consideran que  es importante que  los niños  aprendan a tocar algún instrumento. De hecho,  en Tailandia ser profesor de piano es altamente valorado socialmente, la Reina  fue educada para ser pianista  de concierto y es, en consecuencia, muy común  que las familias paguen  cursos  de música  clásica  a sus hijos.

Dino,  el guitarista de la banda  Degaruda, anteriormente de From The Makers  of Casablanca y The Eastbound Downers, nos comentó:

Siempre hubo música en mi vida, nuestros padres siempre tocaban algo y eso es algo que querían todas las familias tailandesas. Aprendí a tocar piano cuando era niño y poco a poco transité a la guitarra y al rock’n’roll cuando era adolescente (Dino Tarasin, entrevista 5 de abril de 2014).

Foto 5. Los hermanos Tarasin, Dino (al frente) y Top, en concierto durante el estreno del CD de su banda, Degaruda, en el Harmonica.

También Yong,  el guitarrista de la banda  de rock psicodélico Chladni Chandi, menciona la influencia de los padres  deseosos de que sus hijos sepan tocar un instrumento:

Fundamentalmente, soy un violinista con una formación musical clásica. Me enseñaron desde muy chico, mis padres me inscribieron en clases privadas a las que iba dos veces por semana. Fue sólo mucho más tarde cuando descubrí el rock (Chalawit ‘Yong’ Saowapakpongchai, entrevista 12 de abril de 2014).

Foto 6. Chalawit ‘Yong’ Saowapakpongchai de Chladni Chandi [Foto de Dave Crimaldi].

La experiencia musical  de parte  de los rockeros en Bangkok inició  a una  edad  muy  temprana por  el  interés  de  los  padres  en  darles  una formación musical  clásica.  Muy pocas  veces tuvieron la posibilidad de elegir  su instrumento y, muchas  veces,  la música  no era más que una actividad extra-curricular entre otras. No obstante, una vez que descubrieron  el rock, trocaron su instrumento inicial  por la guitarra, el bajo o la batería.  La  forma  como  se produjo ese  descubrimiento cambió según  los participantes, aunque  comparten algunas  experiencias como haberse  enganchado al rock y haberse  dedicado activamente a explorar las vertientes del género.

Durante la entrevista, Wannarit ‘Pok’ Pongprayoon, uno de los dos miembros de Stylish  Nonsense, subrayó  que escuchaba música  tailandesa todo el día en el radio pero que fue sólo hasta que llegó a la Universidad cuando  empezó  a escuchar música  extranjera como  el jazz, el blues  y el rock.  Somsiri  ‘June’  Sangkaew, de Bear-Garden, dice que se sentía desencantada con la música  tailandesa que transmitían los medios, por lo que empezó  a ver y escuchar emisiones de MTV  en las noches  y, buscando algo  distinto, encontró el rock.  Aunque le pareció demasiado violento para ella, se percató  que existían  muchos más géneros  musicales que los accesibles en los medios  locales  y empezó  a indagar  en la cartelera musical  de la ciudad  (Somsiri ‘June’  Sangkaew, entrevista, marzo  de 2014).  Pero,  en una trayectoria muy  similar  a la de Pok,  fue en sus años  universitarios cuando  encontró realmente un grupo de personas con sus mismas  inquietudes, el estar buscando hacer su propia música sin preocuparse de lo que la sociedad opinara  de ellos.

Universidad: el lugar donde los aspirantes a músicos se en- cuentran y se forman

La   mayoría  de   los   informantes  evocan    charlas    con   amigos    o hermanos, así como  con otros  familiares, como  una segunda clave  en su descubrimiento del  rock.  De  su interés  inicial  por  el metal,  June saltó  al Pop Británico y a bandas  locales  como  Modern Dog  y Krup, una vez que empezó  a ir a la universidad. Como  estudiante de Bellas Artes  en  la  Universidad  Kasetsart,  encontró  mucha   gente  adscrita a los  departamentos de  estudios musicales y, poco  a poco,  se sintió atraída  por  distintos estilos  musicales que  sus compañeros tocaban o experimentaban (Somsiri ‘June’  Sangkaew, entrevista 6 de  marzo  de
2014). Ese esquema es recurrente: casi todos los entrevistados empezaron en forma  seria sólo después  de matricularse en las universidades.

Algunos estaban  inscritos en departamentos de estudios musicales y otros cursaban carreras  de tipo creativo. Pok se matriculó en el Departamento de estudios musicales de Kasetsart University y fue allí donde encontró a músicos extranjeros. Descubrió así el rock’n’roll cuando Krub,  la banda  local que encabezaba la segunda ola del rock independiente,  llegó a hacer un espectáculo en vivo en el campus.

Yong, de la banda Chladni Chandi, tuvo una historia  parecida, pues participó en una primera banda  durante  sus estudios universitarios:

Cuando era chico, mi familia acostumbraba tocar música vieja, los Beatles y rock de los 60. En ese momento, ni me interesaba ese tipo de música, pero, conforme fui creciendo, me descubrí una pasión por el rock: empecé a tocar cuando estaba en prepa. [En la universidad] fui a estudiar violín pero, en el Departamento, encontré a mucha gente tocando otros instrumentos y es así como descubrí propiamente dicho el bajo y la guitarra. Participé en mi primera banda en aquella época y empece a tocar el bajo eléctrico porque no podía todavía tocar la guitarra. Un amigo mío me enseñó a tocar y fue así como empecé con la música rock (Chalawit ‘Yong’ Saowapakpongchai, entrevista, 12 de abril de 12).

Foto 7: Yong (izquierda) tocando con Chladni Chandi en Angel City Diner, 26 de febrero de 2014.

En  este  contexto, podemos notar  el papel  importante desempeñado tanto  por la familia  como  por las relaciones de pares  para  explicar  el interés  de Yong  en el rock.  Pasó  una  fase  de descubrimiento casi  sin darse cuenta  debido  al interés  de sus padres  en el rock de los 70 y a la escucha  permanente de música  en su casa.  Aunque, en ese momento, el rock  le parecía  aburrido a Yong  porque  lo asociaba con  los gustos anticuados de sus  padres,  le encontró interés  durante  la prepa,  pero fue  hasta  que  ingresó  a la Universidad Srinakharinwirot cuando  decidió  probarse como  músico. En ese punto,  pasa  a la segunda fase de un proceso  de ingreso  en una subcultura, la de la exploración. Como estaba  cursando violín,  utilizó  la facultad de música  como  plataforma para establecer una red de pares  que compartían sus mismos  intereses en la música  rock.  A través  de una de sus contactos, aprendió a tocar guitarra  y bajo y formó  una banda,  Van de Aire,  y Degaruda transitó por un camino   parecido:

Empecé a tocar guitarra pero era realmente malo hasta que fui a la escuela para que me enseñaran. Casualmente, en la prepa, empecé a tocar batería sólo porque era chistoso. Cuando empecé estudios superiores, quería tocar en una banda porque, en aquel periodo, creía que no se necesitaba ser muy bueno en una banda, pero cuando ingresé a la primera me di cuenta de que era cosa seria. Me dije: Pues, tengo que mejorar y prestarle atención a cómo toco (Van Lakarnchua, entrevista, 5 de abril de 2014).

Otro  informante que siguió  el mismo  esquema de descubrimiento es Nop,  de Govinda Bhasya,  quien  se tituló  en la Universidad de Chandrakasem con especialidad en el bajo  y descubrió la cítara  durante  su tercer año de su carrera.

En  la Universidad, estaba  inscrito  en  el Departamento de música  y solía  tocar  bajo.  Durante mi  tercer  año,  mezclé música  de la India y tecnología como  la música  electrónica, lo que  finalmente fue  mi  proyecto de tesis,  y dio  lugar  al
Proyecto musical  actual  de Govinda Bhasya  (Noparuj ‘Nop’ Satjawan, entrevista, 12 de abril de 2014).

Foto 8: Noparuj ‘Nop’ Satjawan, tocando en el marco de Govindha Bhasya en Stone Free 3, 2014.

Somsiri ‘June’ Sangkaew de Bear Garden y Wannarit ‘Pok’ Pongprayoon, de Stylish  Nonsense, se encontraron en la Universidad Kasetsart. Su amistad  e interés  común  por la música  rock’n’roll sustentaron una colaboración que  les permitió crear  lo que  con  el tiempo  se volvería la  disquera independiente más  importante  de  todo  el  país:  Panda Records. Así,  la  universidad desempeñó un  rol  de  pivote   entre  la juventud tailandesa en  su  exploración de  la cultura  del  rock.  Es  en esas instituciones de donde  surgieron muchas  bandas  de rock’n’roll tailandés.  Las  universidades  permitieron  a  los  jóvenes   refinar   sus gustos  por ese tipo de música  mediante un proceso  de ensayo  y error. Desde  el movimiento del puea chiwit  en los 70 hasta el Punk,  el Metal y la escena  rock  independiente de hoy,  las universidades en Bangkok contribuyeron a afianzar  la autopercepción de los jóvenes  tailandeses vía su involucramiento en ámbitos musicales. Las interacciones entre pares no son sin embargo el único  medio  de los jóvenes  tailandeses de clase  media  para  que se adentren en el rock;  también intervienen allí familia  y amigos  en la definición de los gustos  musicales.

Consideraciones finales

Las  personas cercanas son  importantes en el proceso  de ingreso  a la
subcultura, sea porque  dan  a conocer grupos  particulares sea porque ayudan  a los informantes a definir sus preferencias musicales. La influencia  tradicional  de   los   padres,   durante   esa   etapa,   ha   sido recordada como  restrictiva en la medida  en que dificultó  el ingreso  y la participación de los jóvenes  en la subcultura del rock.  Lo ilustra  el ejemplo descrito por Leblanc (1999)  al detallar  los resquemores de los padres  ante  la subcultura del Punk  Rock.  Nuestra conclusión es, sin embargo, algo diferente: los padres, si bien tienen distintas aspiraciones musicales, orillaron a sus hijos a aprender a tocar un instrumento. Los entrevistados reconocieron de  hecho  la  importancia de  haber  oído música  en  casa  en  relación con  la adquisición de  un  gusto  por  ella y después  por el rock’n’roll. Bandas  como Carpenters, Beatles,  Jimi Hendrix, Deep  Purple,  Joe Cocker  y Janis Joplin,  entre muchas  otros, fueron  citadas  como  grupos  del  interés  de  sus  padres.  Esa  situación preparó  su descubrimiento ulterior  de la subcultura rock que les sirvió para  afianzar  su nicho  y su gusto  personal. Como  lo señalaron Yong, Van y Dino, gravitaron paulatinamente hacia una música  de su interés sin dejar  de apreciar la que  oyeron  con  sus padres.  Fue  al empezar a tocar en bandas  cuando  su estatuto como miembros periféricos o semiperiféricos de  una  subcultura se trasnmutó en  uno  de  miembros de pleno derecho.

Como  señalamos en este  artículo, los jóvenes  tailandeses lograron asentar  y difundir una  identidad propia  sólo  cuando  se consolidó a finales de los 70 y principios de los 80 una clase media económicamente próspera.   Esa  identidad originalmente fundamentada en  la  música rock   extranjera  evolucionó  muy   rápidamente  hasta   que   permitió producir una genuina. En menos  de diez años, lo que inició  el género del Metal  se diversificó en rock  independiente, Punk  y otros  géneros, cada  uno  con  sus propios  espacios. Esos  espacios aparecieron, más  o menos  simultáneamente, en Bangkok mismo  o bien  se movieron del
exterior  a la capital.  Cuando iniciaron la promoción de la música  en vivo,  no existía  una  infraestructura para  su reproducción cotidiana y su consumo. Sin  embargo, los  escenarios permitieron dar  a conocer los sentimientos y pensamientos de los músicos. Es necesario aprender la historia  de este  tipo  de música  para  poder  comprender y estudiar de  manera   adecuada  los  textos   y  contextos  del  rock  underground tailandés. Como  parte  de  una  investigación más  amplia  se llevará  a cabo un estudio  comparativo entre rock en Tailandia y rock en México, esperando poder  así encontrar paralelismos y diferencias con respecto a los jóvenes  que se dedican  a estos tipos de música  y las sociedades en las que se desarrollan.

Bibliografía citada

Andes, L., 1998, “Growing Up Punk: Meaning and Commitment Careers in a Contemporary Youth Subculture”, en J. Epstein (editor), Youth Culture: Identity in a Postmodern World, Blackwell, Oxford.

Apanich, M., 2002, “Do it yourself music”: its role as a subculture in Thai Popular Music, Master Degree Thesis in Thai Studies, Chulalongkorn University, Bangkok.

Frykman, J., & Lofgren, O., 1987, Culture Builders: A Historical Anthropology of Middle-class Life, Rutgers University Press, New Brunswick, NJ.

Kasian, T., 2001, “The postmodernization of Thainess”, en S. Yao (editor), House of Glass: Culture, Modernity and the State in Southeast Asia, ISEAS, Singaporepp. 150-172.

Leblanc, L., 1999, Pretty in Punk: Girls’ Gender Resistance in a Boys’ Subculture, Rutgers University Press, Brunswick, New Jersey.

Myers-Moro, P., 1986, “Songs of Life: Leftist Thai Popular Music in the 1970s”, Journal of Popular Culture, núm. 20, pp. 93-114.

Ockey, J., 2004, Making Democracy: Leadership, Class, Gender, and Political Participation in Thailand, University of Hawaii Press.

Thompson, E. P., 1966, The Making of the English Working Class, Vintage Books.

Wong, D., 1989, “Thai Cassettes and Their Covers: Two Case Studies”, Asian Music, núm. 21, pp. 78-104.

Lista de fotografías

Foto 1. Wannarit ‘Pok’ Pongprayoon, tocando con Plastic Section en
Harmonica.

Foto 2. Punk Mohawk durante un concierto en el Rusty bar, en Town in Town, Bangkok.

Foto 3. El periodista Marc Savlov (izquierda), Víctor, de la banda Hardcore The State of Society (TSOS, centro) con la banda de Oi! Punk The Botox, en el restaurante Fatty’s después de un concierto [foto proporcionada por Dave Crimaldi].

Foto 4. Carnivora en concierto en el Immortal Bar, Bangkok.

Foto 5. Los hermanos Tarasin, Dino (al frente) y Top, en concierto du- rante el estreno del CD de su banda, Degaruda, en Harmonica.

Foto 6. Chalawit ‘Yong’ Saowapakpongchai de Chladni Chandi [Foto de Dave Crimaldi].

Foto 7. Yong (izquierda) tocando con Chladni Chandi at Angel City
Diner, 26 de febrero de 2014.

Foto 8. Noparuj ‘Nop’ Satjawan, tocando en el marco de Govindha
Bhasya en Stone Free 3, 2014.

Notas

1 Estudió  en el Centro  sobre estudios tailandeses, Universidad de Chulalongkorn, Bangkok, Tailandia. El artículo  es producto de su tesis de doctorado titulada “Emergencia de un Rock’n’roll auténtico e identidad juvenil  tailandesa; un reflejo de la subcultura de la clase media  en el Bangkok contemporáneo”. Correo  electrónico: pabloramdi@gmail.com

Fecha  de recepción: 25 09 15; Fecha  de aceptación: 01 12 15.

2 Carabao es una banda  que mezcló  canciones tradicionales con música  rock;  obtuvo éxito internacional a finales de los 80 y principios de los 90 con su canción  “Made  in Thailand”.

3 Lukkrung, literalmente “hijo  de la ciudad”, es un género  musical  similar  a la música pop que se expandió en medios  urbanos. Sus temas  giran  en torno  al amor  y a las relaciones conflictivas. El lukkrung, asociado con audiencias de clases  medias  y altas,  se diferencia así de lukthung, principalmente popular  entre la gente  de la región  norteña de Isaan.

4 Versión  tailandesa de la música  folk.